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¿TE DEDICAS AL TRABAJO DOMÉSTICO?

Tus derechos están protegidos por la ley

En los últimos años el trabajo doméstico se ha convertido en la actividad laboral más difundida entre nuestros ciudadanos. Hasta el último proceso de regularización de inmigrantes, esta categoría de trabajadores, en la gran mayoría de los casos, ejercía su actividad de manera ilegal. Sin embargo, en la actualidad, muchas personas han logrado el permiso de residencia y han comenzado a hacerse preguntas sobre sus derechos.

Para empezar, es necesario decir que el conjunto de profesiones incluído en el concepto de "trabajo doméstico" es bastante amplio. En el entran labores de plancha, limpieza, cocina, cuidado de niños y ancianos, jardinería, e incluso conducción de automóviles. Naturalmente, cuando usted accede al puesto de trabajo, concreta con su empleador a qué se va exactamente a dedicar, por lo cual, si por ejemplo, le han contratado exclusivamente para el cuidado del jardín, usted tiene pleno derecho a negarse a cocinar o a lavar ropa.

Su contrato de trabajo puede ser escrito, verbal, por un período de tiempo concreto o indefinido. Se sobreentiende que el contrato verbal es efectivo durante un año y puede prolongarse por el mismo período si ninguna de las partes comunica la intención de rescindirlo con un mínimo de siete días antes de su extinción. En cualquier caso, al comienzo del trabajo, es necesario informar a los órganos de la Seguridad Social para que se efectúe el pago de cotizaciones (previsto por la ley) al fondo de la Seguridad Social.

El salario mínimo interprofesional, incluído el empleo doméstico, se determina anualmente por la ley. En 2005, la jornada laboral completa suponía 17,10 euros por dáa o 513 euros al mes (en 2007 ha aumentado a 19,02 y 570,6). Si usted trabaja por horas, por ejemplo, a jornada partida, el salario mínimo interprofesional se calculará proporcionalmente al horario laboral reflejado en el contrato. Si usted vive en la casa de su empleador y su alimentación corre a cuenta de éste, podrá deducirle hasta un 45% de su sueldo. Su empleador no puede pagarle una suma menor a la que se decribe en este párrafo, pero por supuesto, también pueden acordar un salario más elevado.

La jornada laboral completa es de 8 horas, o sea, 40 horas semanales. El horario lo fija el empleador, pero entre el final de la jornada y el inicio, deberán transcurrir mínimo 10 horas si usted no vive en la casa del empleador y 8 si reside en ella. Así mismo, el empleador podrá establecer las llamadas horas presenciales, en el curso de las cuales usted deberá permanecer en la casa a su disposición. El descanso mínimo que le corresponde en una semana es de 36 horas, de las cuales, 24 deberán ser ininterrumpidas y preferiblemente en domingo. Al año, usted tiene derecho a 30 días de vacaciones.

El Ministerio de Trabajo, en su sección de Inspección Laboral y Asuntos Sociales, controla que se cumplan las anteriormente citadas disposiciones legales, por lo cual, si usted juzga que sus derechos están siendo infringidos, le aconsejamos dirigirse a Inspección Laboral o a su abogado.

Para concluir, unas palabras sobre el pago de impuestos por extranjeros en el territorio de España. A menudo nos preguntan si, tratándose de un inmigrante, habrá que pagar impuestos por el sueldo y otros ingresos percibidos en España dos veces: en España y en el territorio del país de origen. Hay que tener en cuenta que Españ ha firmado acuerdos bilaterales con muchos países para evitar el doble pago de impuestos. Por ejemplo, en Rusia, dicho acuerdo

se firmó el 16 de diciembre de 1998, y en 2000 se ratificó y entró en vigor. En cuanto a Ucrania, dicho acuerdo permanece en estado de negociación, pero los ciudadanos ucranianos que viven o trabajan en España pueden no preocuparse: hasta que el acuerdo entre los dos países no se ratifique, continúa efectivo el acuerdo convencional firmado entre España y URSS, que rige para todos aquellos países de la ex Unión Soviética con los que aún no se haya firmado un acuerdo bilateral.

En el presente acuerdo se estableció el término residente en el Estado que prescribe el acuerdo, (art.4), refiriéndose a la persona que según la legislación de dicho Estado, está sujeto al pago de impuestos en base a su lugar de residencia, estancia continua, lugar de dirección, lugar donde está registrado o a cualquier otro criterio de carácter análogo. Además, el acuerdo excluye a las personas que están sujetas al pago de impuestos en un Estado sólo en relación a ingresos procedentes de ganancias en ese Estado o en relación a un capital que se encuentre en el.

Aparte, el acuerdo establece toda una serie de normas, que en esencia se refieren a los siguiente: cada uno paga impuestos sólo una vez y al país en el que reside, aunque hay una excepción a esta norma (por ejemplo, el impuesto sobre bienes inmuebles, intereses bancarios y otros, se pagan dependiendo del lugar del bien inmueble, del banco, etc). Los impuestos que usted pague en un país diferente a aquél en que reside, se calculan como un aumento de los impuestos locales, es decir, se descuenta de éstos.

Dada la extraordinaria complejidad de la legislación impositiva, le recomendamos dirigirse a un abogado o a un economista para una información más detallada sobre este tema. ¡Suerte!

Oleg Gubarev, abogado

17 de julio de 2005